miércoles, 11 de agosto de 2010

Plegaria al árbol


Soy la madera de la cuna,
de la cama, de la mesa,
de las puertas y de las vigas de la casa.
El bastón de la vejez,
el palo con señas de las ilusiones y esperanzas
El fruto que nutre y calma la sed;
la sombra benefactora,
el refugio de los pájaros que limpian
los campos de insectos.


La hermosura del paisaje,
el encanto de la huerta,
la señal de la montaña y el umbral del camino.
El calor del hogar en invierno,
el perfume que empaña el aire que respiramos,
oxígeno que vivifica la sangre,
la salud del cuerpo y la alegría del alma ..
y el ataúd que te acompaña al cementerio.

Ámame, respétame, no me causes daño.

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